Desde que a principios de 2008 se inició la crisis, nadie sabía cuánto podría durar y cuál sería su profundidad. Lo que  en principio fue una crisis financiera internacional, a nivel global se ha transformado en una profunda crisis de sistema y a nivel local todavía estamos sufriendo las consecuencias de la burbuja inmobiliaria y el exceso de endeudamiento.

En todo este tiempo, las empresas han sufrido los cambios en su entorno, en el mercado, en el acceso de los mercados financieros, que han provocado que hayan tenido que realizar ajustes de todo tipo. Desde tener que cerrar plantas, o dejar de fabricar determinados productos, hasta las consecuencias de tener que ajustar el presupuesto y, en especial, tener que ajustar la plantilla.

Normalmente, tras un proceso de restructuración y ajuste continuo, en el que probablemente se han producido despidos,  los sueldos han sido congelados, sino recortados, y especialmente, cuando está siendo tan dilatado en el tiempo, la empresa necesita llevar a cabo un programa de REVITALIZACION, en el más amplio sentido.

El plan del día después a partir de 3 enfoques:  el negocio, las finanzas y las persona.

Y ese plan lo vamos a elaborar a partir de 3 enfoques:  El negocio, las finanzas y las personas. Y en cada enfoque, analizando 7 dimensiones del plan. Esa es la razón de que le denominemos Revita 3×7.

Desde el enfoque del negocio, es necesario visualizar su futuro. Obtener una nueva visión de futuro, definirla claramente y comunicarla, primero al equipo directivo y después a la totalidad de la plantilla.

Antes de valorar distintas posibilidades de futuro del negocio orientadas a su revitalización,  nos debemos preguntar cuáles son los valores y misión. Si estos están claramente definidos, se puede plantear la creación de  la visión concreta de futuro.

La planificación del futuro va siempre enfocada a realizar una serie de acciones concretas encaminadas a conseguir mejoras (por ejemplo,  excelencia profesional, liderazgo, enfoque en el cliente, responsabilidad social, aumentar ventas, disminuir gastos, etc.).

La visión debe cumplir:

Para visualizar el futuro, debe analizarse previamente  el tipo de futuros clientes, los canales de distribución,  la competencia, el valor añadido a ofertar, la fuente de ventas, los márgenes de beneficio y la identificación de los productos, servicios y capacidades tecnológicas necesarias para  conseguir el cambio deseado.

Una vez fijado el objetivo, definamos el plan de acción

Una vez se sabe el destino, se necesita un mapa para llegar a el. Un plan de acción.

También hay otros aspectos que seguro colaborarán en el crecimiento de su compañía.

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Y no olvide, los cambios normalmente no son bien recibidos, por lo que deberá:

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Foto credit: Norbert Löv  cc


Joan Díaz

Dir. Gral de JDA/SFAI